El mito de la mandarina flotante.

Si no tiras restos en la montaña, ¿por qué sí en el mar?

El mito de que la materia orgánica en el mar se degrada rápido es falso. El Convenio MARPOL prohíbe o restringe severamente tirar restos de comida. Repasamos el convenio.

¡Pero si es orgánico! ¿Qué más da?

Navegando el otro día, presencié una escena que sigue siendo habitual. Mientras me disponía a guardar las pieles de la fruta para tirarlas en el puerto, alguien a bordo las arrojó al mar. Sin inmutarse. Cuando lo recriminé, la respuesta típica no se hizo esperar: “¡No pasa nada! Son restos orgánicos, el mar los descompone en poco tiempo, si no lo han comido antes los peces.”

La realidad, sin embargo, es que incluso la materia orgánica está sujeta a restricciones legales estrictas impuestas por el Convenio MARPOL. Si no tiramos pieles y restos en un parque natural o en la montaña, ¿por qué asumimos que el océano es un vertedero natural para residuos biodegradables? El mar es un ecosistema tan frágil como cualquier otro.

MARPOL y la basura: El Anexo V en detalle

El Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (MARPOL) es el principal tratado que previene la contaminación del medio marino.

El Anexo V del convenio está dedicado a las Reglas para prevenir la contaminación por las basuras de los buques. Este anexo define “basuras” de forma muy amplia, incluyendo desechos de alimentos (restos de comida), desechos domésticos y operacionales, y todos los plásticos. La regla general del Anexo V es simple y clara:

Se prohíbe el vertido al mar de toda clase de basura, salvo lo que se disponga expresamente lo contrario.

Contrariamente a la idea de que “todo vale si es orgánico”, MARPOL establece restricciones muy estrictas para el vertido de restos de comida:

Distancia mínima

Los restos de comida sin procesar solo se pueden arrojar al mar cuando el buque se encuentra a una distancia no menor de 12 millas náuticas de la tierra más próxima. En la mayoría de las zonas costeras, bahías y rías, esto significa que la descarga está totalmente prohibida.

La regla del triturado

En muchas regiones, si el buque se encuentra entre 3 y 12 millas náuticas de la costa, los restos de comida solo pueden descargarse si han sido triturados (pasados por un triturador de residuos) de modo que pasen a través de una criba con mallas no mayores de 25 milímetros.

¿Por qué importa? El impacto “invisible” de lo orgánico.

La razón detrás de estas reglas va más allá de evitar ver una cáscara de fruta flotando, como en la foto modificada con IA que encabeza este artículo.

Impacto Sanitario y de Fauna

Los restos de comida alteran los patrones de alimentación naturales de la fauna marina y pueden llevar a la ingestión de otros desechos peligrosos asociados. Además, existen requisitos sanitarios específicos para evitar la propagación de enfermedades animales desde los buques.

Oxigenación y Eutrofización

La descomposición de grandes cantidades de materia orgánica consume el oxígeno disuelto en el agua (causando hipoxia), lo cual es vital para peces y otros organismos. En zonas poco profundas o con escaso intercambio de agua, este proceso puede dañar gravemente el ecosistema local.

La Acumulación del “poco”

Si cada persona en cada barco piensa que “un poco no pasa nada”, el resultado es la acumulación diaria de toneladas de residuos en zonas costeras.
La normativa MARPOL busca evitar la suma de estas pequeñas acciones que, sumadas, pueden ser un exceso.

El Mediterráneo: la fragilidad de una Zona Especial

    La importancia de cumplir la normativa MARPOL tiene aún más relevancia en áreas como el Mar Mediterráneo, designado como “Zona Especial” por el Anexo V. Esta designación responde a la geomorfología y la intensidad de la actividad humana en esta cuenca semicerrada.

    El Mediterráneo constituye solo el 1% del volumen oceánico mundial, pero alberga hasta un 18% de las especies marinas conocidas, lo que se traduce en una biodiversidad excepcional y vulnerable. Al ser un mar casi cerrado, con una renovación de agua lenta a través del estrecho de Gibraltar, la contaminación se acumula fácilmente. La descarga de restos de comida en estas aguas saturadas acelera fenómenos como la eutrofización (exceso de nutrientes) y el agotamiento del oxígeno disuelto, poniendo en riesgo ecosistemas vitales como las praderas de Posidonia. Por ello, en el Mediterráneo, las reglas son más estrictas y se prohíbe totalmente el vertido de cualquier residuo orgánico a menos de 12 millas de la costa.


    ¿Y entonces, no es cierto que en el mar todo se descompone más rápido?

    La creencia de que la materia orgánica se descompone rápidamente en el mar es peligrosa. En realidad, el medio marino puede ralentizar este proceso de forma significativa, o tener un impacto no deseable:

    Bajas Temperaturas y Poca Luz: En el mar, especialmente bajo el agua, hace frío y hay poca luz, lo que ralentiza mucho la actividad de los microbios que descomponen la materia orgánica.
    Falta de Oxígeno: En muchos lugares, el agua tiene poco oxígeno, no solo en los fondos marinos. Esto hace que los restos, incluidos los de fruta, tarden mucho en desaparecer.
    Flotabilidad y Dispersión: Una piel de plátano, por ejemplo, puede flotar durante meses o incluso años. Se han documentado casos en los que tarda más de un año en descomponerse y puede viajar cientos de millas antes de desaparecer o ser ingerida por fauna marina.

    En algunos estudios científicos, se han encontrado restos de plantas y materia orgánica bajo el fondo del mar conservados durante miles de años debido a la falta de oxígeno y el frío extremo. Así que, aunque algo sea biodegradable, en el mar puede durar muchísimo tiempo.​ La suma de pequeños restos que cada barco arroja pensando “no pasa nada” termina acumulándose y afectando el ecosistema marino. Por eso, la recomendación legal y ambiental es muy clara: no tires restos orgánicos al mar, deposítalos en tierra.

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